La tregua de ETA en 1988-1989. (otra tomadura de pelo)
Se cumplen 18 años desde que Javier Solana anunciara un 19 de febrero de 1988 la reanudación de los contactos con la banda terrorista ETA, que se habían iniciado en Argel el año anterior.
El comunicado de ETA de enero de 1988, ofreciendo una tregua si se iniciaba un proceso de diálogo, aunque fue acogido con escepticismo por los dirigentes de los partidos políticos, despertó en la población un sentimiento de esperanza en la posible solución del problema de la violencia. El 14 de febrero ETA hizo público un nuevo comunicado en el que reitera su oferta de diálogo con el Gobierno y dice que la tregua no existe por falta de respuesta del Ejecutivo. Poco después, el día 19 Javier Solana, como portavoz del Gobierno del PSOE anuncia la reanudación de los contactos con la banda terrorista. El día 23 el Gobierno de Argelia confirma el inicio de contactos entre delegaciones de ETA y el Gobierno español. Este sentimiento se vio defraudado tras producirse el secuestro de Emiliano Revilla y la reanudación de atentados. La inicial esperanza se transformó en un profundo escepticismo, siendo cada vez mayor el convencimiento de que ETA no tenía como auténtica voluntad el diálogo y que sus constantes peticiones de “negociación” no eran sino una maniobra táctica para imponer sus condiciones.
Al día siguiente del comunicado del Gobierno argelino, el 24 de febrero, en la madrileña calle de San Francisco de Sales esquina a la Plaza de Cristo Rey, relativamente próximo a la Dirección General de la Benemérita, un Guardia Civil Auxiliar que regresa a su acuartelamiento de Guzmán El Bueno observa con estupor como varios individuos a punta de pistola introducen a la fuerza en un vehículo a un hombre que opone fuerte resistencia. Incluso llega a escuchar que uno de los delincuentes, una mujer, amenazándole con una pistola le dice:
- ¡O entras al coche o te pego dos tiros aquí mismo!
El sorprendido auxiliar echa a correr hasta la Dirección General de la Guardia Civil, y con todos los datos recientes,comunica lo que ha visto. Los hechos que contemplara el Guardia Auxiliar fue el secuestro del industrial Emiliano Revilla, uno de los más largos de la historia de ETA.
El secuestro del industrial dio al traste con las conversaciones de Argel y se convirtió en un pulso entre el Gobierno y la organización terrorista, pero manteniéndose siempre en un nivel táctico. ETA mantuvo el secuestro durante ocho meses hasta lograr cobrar la cantidad que consideró oportuna. No obstante la operación fue muy costosa para la banda terrorista, pues su credibilidad política disminuyó de forma evidente, incluso en sectores de Herri Batasuna, y en su propio seno; y por otra parte se demostró la capacidad de las Fuerzas de Seguridad, que llegaron en dos ocasiones a interceptar el dinero del rescate y detener a tres dirigentes. Además, y para más “inri”, durante el secuestro del industrial, ETA había seguido asesinando. El 19 de marzo, a los 23 días del secuestro de Revilla, ETA asesinaal guardia civil Pedro Ballesteros, en Durango. A final de ese mismo mes asesina al General de Brigada Luis Azkárraga. A mediados de abril mata a dos policías en Vitoria. Finalizaría el año con el atentado mediante coche bomba contra la Dirección General de la Guardia Civil, y en la que perdieron la vida dos transeúntes, el niño de dos años, Jaime Bilbao, y Luis Delgado, cámara de televisión. Según ETA este último atentado “se enmarca en el pulso negociador”. (¿Qué otra acción enmarcará ETA durante la actual negociación? ¿Será el atentado de Barajas o habrá más?). En total asesinaría a21 personas ese año. La banda terrorista continúa, como siempre ha hecho, poniendo muertos encima de la mesa de la por ellos solicitada negociación, repitiendo con total descaro su oferta en los comunicados reivindicando tales crímenes.
La familia del secuestrado, en el mes de abril había dejado en un aparcamiento de Bayona (Francia) un vehículo con una bolsa conteniendo 750 millones de ptas. del total de 1.500 que ETA le había solicitado. Tras diez días en el aparcamiento, cuando dos miembros de ETA intentan retirar el dinero, se produce la intervención de la Policía francesa que controla el vehículo, y un tiroteo en el que una agente es herida y también el etarra José Felix Pérez Alonso, huyendo el otro. Los contactos entre ETA y la familia continuaron y se produjo un nuevo pago, pero el control policial para impedirlo hizo que se detuviera en Paris a Juan Carlos Etxeberría, con 100 millones de ptas. Al respecto una publicación próxima a ETA dice:
“La Policía francesa también intervino en las circunstancias, políticas y no tanto, que rodearon el secuestro. Empezando por las detenciones de Pérez Alonso y Etxeberría y continuando con hechos en principio lejanos de su imagen democrática”.
Por lo visto en democracia la Policía no puede actuar ni se puede impedir la comisión de delitos. En el mes de julio, mientras permanece Revilla secuestrado, es sustituido el Ministro de Interior José Barrionuevo, por el “sindicalista”José Luis Corcuera. Y seis días más tarde ingresan en la prisión de Logroño los policías José Amedo y Michel Domínguez, como presuntos implicados en acciones del GAL. Casi con toda seguridad podríamos afirmar que fueron condiciones impuestas en las conversaciones de Argel y para las futuras negociaciones. Corcuera nada más tomar posesión de su cargo se desplaza secretamente a Argel para afianzar los pasos dados por Rafael Vera, que continúa como Secretario de Estado de Seguridad. También continúa como Director General de la Guardia Civil el corrupto socialista Luis Roldán, que ya en diciembre de 1987, subiéndose al carro de la negociación con ETA, y que después de Vera fue el más veloz en esa carrera, recibía en su despacho al Jefe de la Gendarmería Argelina. Este personaje, Roldán, en marzo de 1989 en plena negociación de Argel, y por su cuenta, se entrevista en un piso de Pamplona con Patxi Zabaleta, miembro de la Mesa Nacional de Herri Batasuna (HB) y diputado del Parlamento Foral de Navarra, al que propone que redacte un documento como proyecto final de la negociación. HB suspende el contacto con Roldán, llevando el tema a la mesa de Argel y amenazando con dar una rueda de prensa para denunciar la maniobra. El etarra Eugenio Etxebeste refirió en Argel los encuentros entre Roldán y Zabaleta a Rafael Vera, quien no obstante negó que supusieran una vía incontrolada.
El día 31 de octubre de 1988 es liberado Revilla a cien metros de su casa, portando una tarta que le regalaron los secuestradores. El día 9 de noviembre ETA publica un nuevo comunicado, fechado el día de la liberación del industrial, en el que “reitera su oferta de tregua e insta a que se reanuden las conversaciones de Argel”. La tomadura de pelo estaba servida. La apreciación en un informe de “inteligencia” de la Dirección General de la Guardia Civil, sobre la situación de la banda terrorista en 1988, y refiriéndose a la oferta de ETA, es que:
“Significativa fue la reacción tanto de los partidos políticos como de la inmensa mayoría de la sociedad, que acogió la oferta de ETA con una total indiferencia y a la que no le concedió ninguna credibilidad”.
Lo que se escribía en un periódico vasco, venía a reflejar el falso discurso del Gobierno socialista:
“Lo que ha acusado ETA, tras los oídos sordos que encontró en su oferta de tregua bilateral, posterior al desenlace del secuestro de Emiliano Revilla el pasado mes de noviembre, tomando la iniciativa el pasado domingo con una propuesta inédita, una oferta unilateral de tregua durante quince días”.
Sin embargo esto no era cierto, el Gobierno socialista mentía descaradamente, pues a través del Ejecutivo argelino, había hecho llegar a ETA la propuesta de que, a cambio de un alto el fuego unilateral de dos semanas, estaba dispuesto a iniciar una serie de encuentros, asegurando a la organización etarra que estos serían de un mayor nivel a los habidos hasta entonces en 1988 mientras permaneció secuestrado Revilla.
El día 8 de enero de 1989 la banda terrorista declara unilateralmente una tregua de quince días, pues según la organización terrorista “1988 se cerró con el proceso previo a las conversaciones de Argel tan maduro como para anunciar la tregua”. Según ETA “Fue la guinda a un pulso que excedió las coordenadas de un secuestro. Madrid, con la derrota asumida, volvió de nuevo a Argel”.
En el comunicado de ETA se decía:
“Tras el fin del arresto del industrial Emiliano Revilla en noviembre del 88, nuestra organización reiteró la oferta negociadora sin que hasta el momento el Estado español y su gestor hayan dado muestra de avenirse a responder de modo público y tácito a nuestra oferta”…”ETA reitera la oferta ya expresada de acometer la única salida viable y razonable al contencioso: la negociación política con el Estado español sobre los ritmos y mecanismo de aplicación de la alternativa KAS”.
Tras los primeros contactos entre ETA y Gobierno durante la tregua de 15 días, el Ejecutivo socialista pide una tregua de dos meses. ETA el 23 de Enero declara una tregua bilateral de sesenta días. En el último comunicado la organización hablaba de la Policía Autonómica. El 27 de enero, cuatro días después de declarada la tregua bilateral, José Luis Corcuera y Juan Lasa, consejero de interior del Gobierno vasco, llegaban a un acuerdo sobre el despliegue de la Policía autonómica vasca, firmándose el 13 de febrero el despliegue definitivo de la Ertzaintza, tras seis horas de reunión en Madrid. Al día siguiente Rafael Vera viajaba a Argel para reunirse con el representante de ETA, Eugenio Etxebeste, a quien seguramente informaría de tal logro.
El día 2 de febrero, en plena tregua y una vez acordada la agenda de trabajo de la negociación de Argel, el denominado Exército Guerrilleiro do Pobo Galego Ceibe (EGPGC) asesina a un guardia civil en la Coruña; unos días después resurge el GRAPO asesinando a dos guardias civiles, también en Galicia. Como diría ETA “Ambos sucesos demostraban el interés de estas dos organizaciones por participar, de alguna manera, en el ambiente que rodea a los contactos”. Datos estos que debería conocer la opinión pública en la actualidad, pues el 15 de febrero de 2006, unos individuos que se identifican como pertenecientes al GRAPO, han asesinado en Zaragoza a la empresaria Maria Isabel Herrero cuando intentaban secuestrarla, según comunicado posterior de dicha organización terrorista para abastecerse de fondos con lo que financiar sus actividades “políticas”. Lo que puede ser un resurgir de grupos terroristas al amparo de la más que probable negociación del Gobierno actual con ETA. Tal y como sucedió en 2005-2006 (hasta el 31 de diciembre), no se cometió durante la tregua ningún asesinato por parte de ETA, ni tampoco se produjo ninguna detención de etarras por parte de Policía o Guardia Civil. Sólo continuaron las detenciones en el sur de Francia, como la del dirigente José Antonio Urrutikoetxea (Josu Ternera) y Elena Beloki, curiosamente después de haber mantenido una reunión con el abogado Txema Montero, que intervino como asesor de Eugenio Etxebeste en Argel. Digo bien tal y como sucede en el 2006, pues a pesar de que el actual Gobierno (también socialista) de Rodríguez Zapatero, niegue la existencia de conversaciones con ETA, y que su Ministro de Interior, Alonso, se desgañitara en afirmar que se seguía actuando contra los comandos etarras, esto no hay quien se lo crea, pues las únicas detenciones, como sucediera entonces, en 1989, se produjeron en Francia, a pesar de las 8 explosiones causadas por ETA en mes y medio, algunas de importante consideración, desde el mes de agosto de 2005 no seefectuó detención alguna en España. La mayor excusa manipuladora que le sirvió al PSOE para ganar las elecciones tras el atentado del 11 de marzo de 2004, es decir, la de que el Gobierno mentía, sigue presidiendo la actuación del Ejecutivo en este y otros asuntos. A los fieles votantes y otros arrimados podrán seguir engañando, pero no a los que vivimos de cerca aquellas negociaciones con ETA en 1989.
Como dice la organización terrorista vasca, y cierto es:
“El control que durante la tregua ejerció el Estado español sobre la Policía en sus múltiples versiones fue uno de los elementos a reseñar. El alto el fuego fue efectivo por ambas partes y no se rompió en ninguna situación…en todo el Estado supieron guardar la tregua según las directrices marcadas por José Luis Corcuera. Como se puede comprobar, durante la tregua bilateral no hubo ni atentados ni tampoco detenciones bajo la legislación antiterrorista”.
Efectivamente, en esos días, en plena negociación de Argel, algunos descubrimos que la prevaricación no era tal si seguías fielmente las directrices del poder político, pues aunque la Guardia Civil de San Sebastián, tuviera localizado nada menos que a los liberados del comando donosti de ETA-m, Jesús Mari Ziganda, Fermín Urdiaín y Juan Carlos Balerdi, con crímenes a sus espaldas, estaba impedida por el Ejecutivo para proceder a su detención como demanda y obliga la Ley, pues el Gobierno estaba negociando y existía una tregua.
El 27 de marzo fecha en que continuaban las conversaciones de Argel, ETA amplía el período de tregua hasta las 24 horas del día 24 de junio. Cinco reuniones se producirían entre Rafael Vera y Juan Manuel Eguiagaray (Delegado del Gobierno en Murcia) por parte del Ejecutivo socialista, y la delegación etarra, formada por Eugenio Etxebeste Arizkuren, Belén González Peñalba e Iñaki Arakama Mendía (estos dos últimos pertenecientes al comando Madrid durante los años más sangrientos de su historia). Fueron “conversaciones políticas” y en las que ETA puso énfasis en el transcurrir político a partir de la llegada del PSOE a la Moncloa: LOAPA, LODE, Plan ZEN, GAL, OTAN, la huelga general del 14 de diciembre, sin faltar referencias a temas tan dispares como la política energética o la situación del idioma (el euskera). También se habló de la excarcelación de “importantes” presos, pero esto más como un ofrecimiento del Gobierno, pues como declara la propia organización, “ETA estaba más interesada en temas como la modificación de la Constitución o los ritmos de la Alternativa KAS”. Pero también se habló de otras cosas, como cuando Etxebeste le recordó a Juan Manuel Eguiagarai el hecho de que Txiqui Benegas (Secretario de Organización del PSOE desde 1987, y del PSE) portara en 1987 una pancarta en la manifestación del Aberri Eguna en la que se defendía “el derecho de autodeterminación del pueblo vasco”. (paradojas de la vida). A lo que contestó Eguiagarai con la peregrina respuesta de que Benegas “desconocía el texto de la pancarta que llevaba”.
No se llegaría a concluir el período de tregua determinada hasta el 24 de junio de 1989, pues las negociaciones quedaron rotas, al no poder ser de otra forma pues el paquete que ETA ponía sobre la mesa era de total contenido político, lo que hubiera significado la legitimación de sus crímenes a lo largo de sus veinte años de historia. El 7 de Abril ETA envía un paquete bomba al domicilio de un policía nacional de Irún, que hiere gravemente al vecino del mismo inmueble José María Rubio. Aún así no se actuaría contra el comando de liberados controlado por la Guardia Civil, en Guipúzcoa, después de meses de vigilancias continuas sin poder intervenir por orden del Gobierno (la autoridad competente), con el riesgo que ello suponía. (magníficamente se relata en el libro del General Galindo, “Mi vida contra ETA”). Aún habría que soportar: el día 8, siete explosiones de bombas etarras en la vía férrea de Alsasua a Vitoria, y la desactivación de un paquete bomba enviado a un funcionario de prisiones; el día 9 se desactiva carta bomba contra Julen Elgorriaga, Delegado del Gobierno en Vascongadas, otra hiere a Joaquín Bordonado, Sargento del Ejercito en Jaca; el 11 se desactiva un explosivo dirigido a José Barrionuevo, que ya ocupaba la cartera de Transportes, y otro con destino Jaca para el Sargento del Ejercito Ramón Server, a la vez que son colocados diversos artefactos explosivos en la línea férrea Madrid-Sevilla y Madrid-Valencia. El día 12 son desactivados dos paquetes bomba, uno dirigido a Enrique Múgica, Ministro de Justicia, y otro a un funcionario de la prisión de Alcalá Meco, y en Areeta es asesinado el Sargento de la Guardia Civil, José Calvo de la Hoz.
Finalmente, convencido el Gobierno de que la sangría continuaría, tras la primera víctima mortal y seis días de impasse gubernamental seguramente con la absurda esperanza de nuevos contactos, el día 13 se procede por fin a la detención de los tres liberados del comando donosti y otros miembros legales de su infraestructura, después de varios meses de arriesgado control operativo. Estas detenciones supusieron altercados en Rentaría, donde como de costumbre fueron incendiados algunos autobuses y destruido el mobiliario urbano, para protestar por la “represión”.
Mucho más se podría escribir sobre aquella negociación pero sólo añadiremos que como todo el mundo sabe estas conversaciones, llamadas de Argel, no condujeron a resultado alguno. Que como sabemos y según los principios de ETA, basados en los escritos de Kruwin, los fundamentalistas vascos “son intransigentes en su idea, en su verdad, en su meta esencial”, por lo que partiendo de esa base toda negociación estará condenada al fracaso. La negociación que ETA pretendió entonces, como seguramente la que pretende en la actualidad, es política, lo que supone, que duda cabe, el desmembramiento de la Unidad de España, puesto que su única meta final y definitiva es la independencia. ETA en una entrevista concedida en 1988 en Argel durante las conversaciones, al entonces director de Cambio 16, P. J. Ramírez, manifestaba:
“Insistimos en que mañana mismo estamos dispuestos a sentarnos a negociar. A lo que no estamos dispuestos es ni a arrepentirnos, ni a rendirnos, ni a una pretendida negociación a la baja…somos una organización política…Lo que proponemos es un armisticio; lo que no vamos a hacer es entregar las armas”.
Por eso es incomprensible la situación que se vive en 2005-2006-2007, por la actitud del nuevo Gobierno del PSOE, quien, y como sucediera en el pasado, sólo pretende conseguir sus fines y sus intereses. Con la pacificación del País Vasco y desaparición del terrorismo de ETA, al coste que sea, conseguiría mantenerse en la poltrona del poder, olvidando víctimas, sacrificios pasados y resultados obtenidos en anteriores negociaciones. Es mentira que ETA no haya asesinado en dos años como muestra de voluntad política de negociar nada. No lo ha hecho primero porque no podía, después porque no le ha interesado tras la masacre del 11 de marzo de 2004. Es consciente la banda terrorista que el causar víctimas en esos momentos, con una población muy sensibilizada, sería un desgaste “político” que no deseaba. Se nos antoja que este trabajo lo han hecho otros por ellos. El atentado ¿islamista? de los trenes en Madrid, con toda seguridad, ha marcado un antes y un después en la historia de ETA. Lo mismo que ha sucedido en el Reino Unido, donde tras años de negociaciones, el IRA ha destruido su arsenal de armas casualmente tras los atentados islamistas en Londres.
Finalmente en diciembre del 2006 lo ha hecho, cuando le ha interesado y ha podido, después de rearmarse aprovechando, como siempre, la tregua. Alguna información “privilegiada” o "connivencia" (no sabemos desde cuando) tendrá el actual gobierno de España, cuando se tira a la piscina de la negociación en la forma que lo está haciendo. El tiempo nos dirá.
